Skip to content
barrera intestinal

Disbiosis intestinal: Causas y síntomas desde la PNI

Disbiosis intestinal desde la Psiconeuroinmunología (PNI)

El intestino, conocido como nuestro “segundo cerebro”, alberga trillones de microorganismos que forman la microbiota intestinal. En consulta veo cada día cómo, cuando este equilibrio se rompe —lo que llamamos disbiosis intestinal—, no solo aparecen síntomas digestivos, sino también cansancio, inflamación, ansiedad o alteraciones hormonales.

Desde mi visión como psiconeuroinmunóloga especializada en salud digestiva, abordar la disbiosis implica mirar mucho más allá del intestino y entender cómo se relacionan la alimentación, el sistema nervioso, el sistema inmune y el contexto emocional de cada persona.

¿Qué es la disbiosis intestinal?

La disbiosis intestinal ocurre cuando hay un desequilibrio en la composición de la microbiota, ya sea por una sobrepoblación de bacterias dañinas, una disminución de bacterias beneficiosas o una diversidad reducida. Esto puede comprometer funciones esenciales, como:

  • La digestión y absorción de nutrientes.
  • La producción de neurotransmisores y hormonas.
  • La regulación del sistema inmune.

Desde la Psiconeuroinmunología (PNI), entendemos la disbiosis intestinal no como un problema aislado, sino como una consecuencia de desequilibrios mantenidos en el tiempo.

Causas de la disbiosis intestinal

disbiosis y pni

Desde la perspectiva de la PNI, las causas de la disbiosis no solo son físicas, sino también psicológicas y sociales. Algunos factores comunes incluyen:

  1. Alimentación inadecuada:
    • Dietas ricas en azúcares y alimentos ultraprocesados.
    • Deficiencia de fibra dietética.
    • Consumo excesivo de grasas saturadas y trans.
  2. Uso de medicamentos:
    • Antibióticos (desequilibrio bacteriano).
    • Antiácidos e inhibidores de la bomba de protones (alteración del pH intestinal).
  3. Estrés crónico:
    • El estrés prolongado altera el eje intestino-cerebro, aumentando la permeabilidad intestinal y favoreciendo el crecimiento de bacterias dañinas.
  4. Estilo de vida sedentario:
    • La falta de movimiento afecta negativamente la motilidad intestinal y la diversidad de la microbiota.
  5. Tóxicos ambientales:
    • Exposición a pesticidas, metales pesados y disruptores endocrinos.
  6. Falta de sueño y ritmos circadianos alterados:
    • El descanso inadecuado afecta directamente la regeneración intestinal.

En muchos casos, la disbiosis no aparece de la nada: suele ser el resultado de meses o años de estrés sostenido, digestiones pobres, infecciones previas o dietas restrictivas prolongadas.

Síntomas comunes de la disbiosis

La disbiosis puede manifestarse de diversas maneras, a menudo asociada con:

  1. Síntomas digestivos:
    • Hinchazón, gases y diarrea o estreñimiento.
    • Dolor abdominal recurrente.
    • Intolerancias alimentarias.
  2. Problemas sistémicos:
    • Fatiga crónica y dificultad para concentrarse.
    • Problemas dermatológicos como acné o eczema.
    • Alergias y sensibilidades exacerbadas.
  3. Alteraciones emocionales:
    • Ansiedad, depresión y cambios de humor.
    • Relación directa con la producción alterada de serotonina en el intestino.

Pero ojo, en mi consulta también veo muchas personas con disbiosis intestinal que no presentan síntomas digestivos evidentes, pero sí manifestaciones sistémicas o emocionales y al revés.

Soluciones desde la PNI

La Psiconeuroinmunología ofrece un enfoque holístico para abordar la disbiosis, considerando factores físicos, emocionales y ambientales. El tratamiento de la disbiosis intestinal desde la PNI no se basa en aplicar suplementos al azar, sino en entender por qué se ha producido el desequilibrio y qué necesita esa persona en este momento de su proceso. Aquí hay algunas de las estrategias clave que uso en mi consulta:

1. Nutrición funcional

  • Incrementar el consumo de prebióticos y probióticos:
    • Prebióticos: Fibra soluble (ajo, cebolla, plátano verde, espárragos).
    • Probióticos: Alimentos fermentados como kéfir, kimchi, chucrut y yogur natural.
  • Reducir alimentos inflamatorios:
    • Evitar azúcares refinados, alcohol en exceso y grasas trans.
  • Dieta personalizada:
    • Adaptar la alimentación a intolerancias o sensibilidades alimentarias específicas.

2. Gestión del estrés

  • Técnicas de relajación:
    • Mindfulness, meditación, suplementación personalizada o yoga para regular el eje HPA (hipotálamo-hipófisis-adrenal).
  • Prácticas de respiración consciente:
    • Ejercicios de respiración diafragmática para reducir el estrés y mejorar la digestión.

3. Suplementación estratégica

  • Probióticos de calidad:
    • Elegir cepas específicas según el problema (Lactobacillus , Bifidobacterium).
  • Omega-3 y vitaminas:
    • Apoyo antiinflamatorio y regulación del sistema inmune.
  • Zinc y L-glutamina:
    • Reforzar la barrera intestinal y reducir la permeabilidad.

4. Actividad física regular

  • Ejercicio moderado como caminatas, pilates o entrenamiento funcional, que favorecen la motilidad intestinal y promueven una microbiota diversa.

5. Regulación del sueño

  • Crear una rutina nocturna que respete los ritmos circadianos.
  • Evitar pantallas al menos 1 hora antes de dormir.

Visión integrativa de la PNI

La disbiosis intestinal es mucho más que un desequilibrio digestivo; es un indicador de cómo interactúan nuestro cuerpo, mente y entorno. Desde la PNI, se promueve un enfoque integrativo que combina nutrición, gestión del estrés, ejercicio y suplementación personalizada para restaurar el equilibrio de la microbiota. Cuidar el intestino es cuidar la salud en general, ya que este órgano actúa como un puente entre nuestras emociones y nuestro bienestar físico.

¿Tu microbiota te está pidiendo ayuda?

Si sientes que tu cuerpo te está pidiendo ayuda y no acabas de encontrar respuestas claras, desde la PNI podemos acompañarte a entender qué está pasando y cómo recuperar el equilibrio de forma progresiva y personalizada.

👉 Escríbeme o reserva tu sesión y empecemos a trabajar tu salud intestinal desde la raíz.